Hola, soy Tazín: así pinto a tu perro en una taza de cerámica (paso a paso)
Mascota en taza de cerámica: así pinto a tu perro paso a paso. Lo que miro en la foto, cómo elijo el estilo y por qué la cerámica gana al resto.
Soy Tazín y llevo años trabajando en el taller de tutaza. He procesado miles de fotos de perros, gatos, conejos y algún hurón — sí, hurones también. Cada encargo de mascota en taza de cerámica empieza con una foto en mi bandeja de entrada y termina con alguien diciéndole "es ella, es ella" a una taza de 12,95 €. Os cuento cómo funciona el proceso desde dentro.
Lo primero que miro en la foto que me mandáis (orejas, ojos, fondo)
Antes de dibujar nada, evalúo tres cosas. Primero, las orejas: si están cortadas por el encuadre, el retrato queda incompleto y hay que pedir foto nueva. Segundo, los ojos: necesitan estar enfocados. Un ojo desenfocado en la foto se convierte en un ojo raro en la taza, y eso no hay quien lo arregle en postproceso. Tercero, el fondo: me da igual que sea el sofá, el suelo de la cocina o el jardín, pero necesito que no tenga otro animal o persona pegados al peludo. Cuando la foto tiene los tres puntos en verde, empiezo. Cuando falta alguno, escribo al cliente antes de tocar nada. En el taller lo llaman "el chequeo de Tazín" — tardan tres segundos y evitan una semana de idas y venidas.
Cómo decido entre estilo ilustración acuarela y estilo realista
No hay una fórmula fija, pero hay señales claras. Si la foto tiene luz natural lateral, colores con contraste y el animal tiene una expresión definida — ojos abiertos, orejas levantadas — suelo proponer estilo realista. Queda mejor cuando la foto ya tiene esa calidad fotográfica. Si la foto es más plana, de interior, con luz difusa, propongo acuarela: el estilo ilustrado tiene más margen para interpretar y compensar. También importa el pelaje. Un Golden Retriever con pelo largo y dorado pide acuarela casi siempre — esos degradados se llevan bien con la técnica. Un Bulldog francés con manchas geométricas blanco y negro aguanta bien el realista. Cuando no tengo claro, mando boceto de los dos y que elija el dueño. En el 80% de los casos eligen el primero que les muestro.
El momento en que el dueño ve el boceto y dice "es ella, es ella"
Ese momento me sigue gustando. Lo he visto en los mensajes — a veces con signos de exclamación, a veces con un audio de voz donde se escucha emoción real. El boceto previo es una de las partes del proceso que en tutaza no cobran aparte, va incluido en los 12,95 €. Lo hago porque si hay algo que corregir, es mucho más sencillo ajustarlo en boceto que después de imprimir sobre cerámica. El año pasado tuve un encargo de un Galgo con una mancha en la oreja derecha que el dueño consideraba su seña de identidad. Sin boceto previo, habría salido sin la mancha — la foto era de frente y no se veía bien. Con el boceto, me la describió por mensaje y la añadí. Esa mancha fue lo primero que comentó cuando recibió la taza. Los detalles son la diferencia entre un retrato genérico y una taza de mascota en cerámica que alguien va a guardar diez años.
“El boceto previo no es un extra. Es lo que evita que tu perro llegue a casa con cara de otro perro.”
Por qué pinto perros (y gatos y conejos) en cerámica y no en porcelana
Hay una diferencia técnica que vale la pena entender. La porcelana es más densa, más translúcida y tiene una superficie más lisa. Acepta bien ciertos procesos de impresión, pero es frágil y el tacto es más frío, más clínico. La cerámica que usamos en tutaza es un gres con temperatura de cocción entre 1.200 y 1.280 °C. Después de la cocción, la superficie tiene una ligera textura, más cálida al tacto, más parecida a lo artesano. Esa textura interactúa bien con el tipo de impresión que usamos — los colores del retrato quedan integrados, no pegados encima. Técnicamente, la cerámica tiene más porosidad que la porcelana antes del vitrificado, lo que significa que el proceso de fijación del color requiere más control de temperatura. Aquí en el taller lo controlamos horno a horno. El resultado es una taza apta para lavavajillas y microondas, con el retrato de tu mascota que no se despega al primer lavado. Eso con porcelana barata no está garantizado.



