Sublimación, serigrafía, DTF o grabado láser: cuál pide tu taza
Cuatro técnicas con criterio distinto. Te contamos cuándo manda la fotografía, cuándo manda la marca, cuándo manda el color sobre fondo difícil y cuándo manda el oficio.
En el taller usamos cuatro técnicas que resuelven problemas distintos. Si vienes con una foto, mandará la sublimación. Si vienes con un logo limpio, mandará la serigrafía. Si necesitas color sólido sobre un soporte complicado, entra el DTF. Y si buscas elegancia y permanencia, manda el grabado láser. Vamos a explicarlo sin tecnicismos.
Sublimación — cuando manda la fotografía
La sublimación imprime una transferencia con tinta especial, la pega a la taza, y la mete a 200 °C durante 11 minutos. En ese horno la tinta se convierte en gas y se mete dentro del esmalte. Resultado: la imagen forma parte de la taza, no está pegada encima.
Es la técnica que recomendamos para tazas con fotografías a todo color: tu perro, una foto familiar, una ilustración con muchos tonos. Aguanta lavavajillas y microondas si la taza es de buena calidad. La pega: si la foto está pixelada, la sublimación la imprime pixelada igual. No hace milagros.
“No hay sublimación buena con foto mala. Si la foto no llega bien, te avisamos antes de imprimir.”
Serigrafía — cuando manda la marca
La serigrafía es la técnica de toda la vida: una malla, una tinta, un pase manual. Da colores planos, opacos y vibrantes. Es la mejor opción para logos corporativos, frases, ilustraciones con pocas tintas.
A partir de 50 unidades el precio por taza cae mucho — porque el coste de preparar las mallas se reparte. Por debajo de esa cifra, suele compensar más la sublimación. Si tu logo tiene un color de marca crítico (un Pantone exacto), la serigrafía lo respeta mejor que cualquier otra técnica.
DTF — cuando manda el color sobre un soporte difícil
El DTF UV nos da una salida útil cuando quieres colores sólidos y definidos sobre superficies donde la sublimación no manda. Va muy bien para logos, detalles nítidos y piezas donde el fondo o el acabado piden otra solución distinta a la serigrafía clásica.
No es la técnica para todo. Si hablamos de una foto grande en una taza blanca, seguiremos prefiriendo sublimación. Pero si lo que importa es mantener color vivo y contraste en un soporte más complicado, el DTF entra con sentido.
“Cuando el fondo se pone difícil, el DTF nos deja salvar color y detalle sin inventarnos milagros.”
Grabado láser — cuando manda el oficio
El láser no añade tinta: quita esmalte. Quema una capa microscópica de la taza y deja la marca grabada para siempre. No se borra, no se descascarilla, no se va con el lavavajillas. Es la opción más duradera y la que mejor queda en tazas de cerámica oscura o de gres artesanal.
Funciona bien para nombres, frases cortas, logos en una sola tinta, fechas. No funciona para fotografías con muchos tonos. Y es más caro por unidad — porque cada taza pasa minutos enteros bajo el láser.
Cómo elegimos contigo
Cuando nos cuentas tu encargo, te decimos qué técnica encaja mejor. Si la foto la pide la sublimación, vamos a sublimación. Si son 200 tazas con un logo, vamos a serigrafía. Si el soporte pide color nítido donde otras técnicas flojean, vamos a DTF. Si quieres un detalle elegante para una boda o una pieza más sobria, te proponemos láser. No te vendemos lo más caro: te vendemos lo correcto.
Te asesoramos gratis: cuéntanos el uso y te recomendamos la técnica correcta para tu taza.
Ver técnicas de impresión →




